El Papa advierte que la salvación no es automática, requiere de nuestra

Vaticano, 24 de enero. 21/09:32 am (ACI).- Durante el rezo del Ángelus de este domingo 24 de enero, el Papa Francisco advirtió que “la salvación no es automática”, sino que es un don de amor que pide una respuesta libre y nuestra conversión.

Al pensar sobre el pasaje del Evangelio de San Marcos de este tercer domingo del Tiempo Ordinario (Mc 1,14-20), que cuenta cuando Jesucristo dijo “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio”, el Santurrón Padre destacó que “Jesús no se anduvo con rodeos”, sino dirigió un mensaje “que invita a reflexionar sobre 2 temas fundamentales: la tiempo y el conversión”.

“La salvación no es automática; la salvación es un don de amor y como tal se proporciona a la libertad humana. Cuando charlamos de amor, charlamos de libertad: un amor sin independencia no es amor, puede ser interés, puede ser temor, varias cosas, pero el amor siempre es libre y como tal necesita una contestación libre: requiere conversión”, dijo el Papa.

En este sentido, el Beato Padre resaltó que la conversión es “cambiar de mentalidad y cambiar de vida: ya no continuar los modelos de todo el mundo, sino el de Dios, que es Jesús, proseguir a Jesús, como logró Jesús y como Jesús nos enseñó”. .

“Este es un cambio decisivo en la visión y la actitud. En verdad, el pecado ha traído al planeta una forma de pensar que tiende a afirmarse contra el resto e inclusive contra Dios”, advirtió.

Por eso, el Papa advirtió del peligro de “la mentalidad del engaño, que tiene su origen en el padre del engaño, en el gran mentiroso, el diablo, el padre de la mentira, de esta manera lo define Jesús”.

Así, el Santo Padre nos invitó a “admitir nuestra necesidad de Dios y de su gracia; tener una actitud equilibrada hacia los bienes terrenales; ser acogedor y humilde con todos; conocernos y realizarnos en el acercamiento y el servicio a el resto”, por el hecho de que “para cada uno de nosotros, el tiempo en el que tenemos la posibilidad de admitir la redención es corto: es la duración de nuestra vida en este planeta”.

Luego, el Papa contó una ocasión en la que administró el sacramento de la Unción de los Enfermos a un adulto mayor que le ha dicho “mi vida se me pasó volando, pensé que era eterna” y agregó que así “sentimos los jubilados”.

“La vida es un don del amor infinito de Dios, pero asimismo es un tiempo para comprobar nuestro amor por Él. De ahí que, cada instante, cada momento de nuestra vida es un tiempo precioso para querer a Dios y al prójimo, y así ingresar en la vida eterna”, añadió el Papa.

En este sentido, el Beato Padre resaltó que “cada tiempo, cada fase tiene su propio valor y puede ser un instante favorecido de encuentro con el Señor” y añadió que “la fe nos asiste a conocer el sentido espiritual de estos tiempos: cada uno contiene una llamada especial del Señor, a la que podemos ofrecer una contestación positiva o negativa”.

Así, el Papa recordó el ejemplo de la contestación de Simón, Andrés, Santiago y Juan que “eran hombres maduros, tenían su trabajo de pescadores, tenían vida de familia… Y no obstante, en el momento en que Jesús pasaba y los llamaba, ellos instantaneamente dejaron sus redes y lo prosiguieron.”

“Estimados hermanos y hermanas, estemos alerta y no dejemos pasar a Jesús sin acogerlo. San Agustín afirmaba: ‘Tengo miedo de Dios en el momento en que pasa’. ¿Temor, de qué? De no reconocerlo, de no verlo, de no recibirlo”, dijo el Papa.

Por último, el Beato Padre rezó para que la Virgen María “nos asista a vivir cada día, cada instante como un tiempo de salvación, en el que el Señor pasa y nos llama a proseguirlo. Cada uno según su vida. Y que la Virgen nos ayude a transformar de la forma de pensar del mundo, esas fantasías del mundo que son fuegos artificiales, a la del amor y del servicio”.

Publicado originalmente en ACI Press. Traducido y adaptado por Natalia Zimbrão.

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