El Ministro provincial clausura la Novena Novena de

con el tema, “el Espíritu Santurrón intercede por nosotros”, El noveno y último día de la Novena de Pentecostés, en el Santuario Divino Espírito Santurrón, en Vila Velha (ES), fue presidido por fr. Fidêncio Vanboemmel, Ministro Provincial de la Provincia Inmaculada Concepción, con origen en São Paulo. La oración se dirigió a la Pastoral, Movimientos y Servicios de la red social. Fray Djalmo dio la bienvenida a todos los miembros de la comunidad y presentó a Fray Fidêncio, encomiando la importancia de su presencia, especialmente en este último día de la Novena.

“El Espíritu del Señor viene en ayuda de nuestra debilidad y enciende en nosotros el cariño y la alegría de ser la asamblea querida de Dios”.

La novena vela de la novena fue entregada a fray Djalmo, párroco del Santuario, en representación del servicio y misión de todos y cada uno de los franciscanos que están aquí y de los que han pasado por aquí. Encendió el cirio del Cirio Pascual y fue al acercamiento de ciertos miembros de los diversos movimientos pastorales y del movimiento, que formaban un pasillo central iluminado. Luego, Fray Djalmo guió a los representantes de la comunidad, que tenían los cirios, hasta la imagen de Nossa Senhora Aparecida, donde se colocan todas las candelas y se canta el canto “A Nós Descei”.

ABRE TU CORAZÓN AL ESPÍRITU DE DIOS

Fray Fidêncio saludó a los cohermanos y pastorales, movimientos y servicios del Santuario en este año jubilar, donde cumple 50 años y asimismo en el jubileo del Año Mariano. Santuario, una iglesia que se prepara para celebrar a Aquel que aquí siempre es invocado, el Divino Espíritu Beato.

El Ministro destacó que, con el tema de la día “El Espíritu Beato intercede por nosotros”, el foco es mirar precisamente al Espíritu Santurrón como nuestro verdadero intercesor. Según el fraile, un intercesor es el que se pone en el lugar del otro para socorrerlo en una posible necesidad. El que se pone en defensa de la persona. Intercesor es el que se mueve al medio, al centro. No es solo movimiento físico, sino está en el centro de nuestras causas. Por eso, invocamos al Espíritu Santo para que esté siempre y en todo momento en el centro de nuestras actitudes y causas. El Espíritu Santurrón es quien intercede ante Dios por nosotros y nuestras necesidades. Este domingo celebramos al Espíritu Santo que se hace aparición entre lenguas de fuego.

Pero para entender mejor toda esta palabra, debemos retroceder un poco. Cuando leemos la Carta de Pablo, donde habla de un solo intermediario que es Jesucristo. Dónde colocar al Espíritu Santo si Dios mismo habla de un solo intercesor. ¿A qué te refieres con que nos educaron para soliciar ayuda a mamá desde pequeños? Cuando leemos la palabra “…y en el momento en que vino la plenitud de los tiempos, Dios envió a su hijo Jesucristo por mediador nuestro”. Cuando Jesús empieza su misión, proclama “el Espíritu del Señor está sobre mí”.

De esta forma anduvo Jesús, el gran y único intercesor, por la tierra pidiendo. A la samaritana le proporciona el perdón; a los ciegos les proporciona la vista; a la multitud hambrienta le proporciona compartir el pan; a los leprosos les limpia la piel; a los temerosos les proporciona la fe; al pecador en lo alto de la cruz perdón; y a pedro que lo nego 3 veces aun le pregunta: pedro tu me amas?

Al final, el único intercesor, Jesús oró e intercedió por todos los que creyeron en él. Por tanto, Jesús es el primer enorme intercesor entre Dios y la vida humana. Él fue y sigue siendo nuestro abogado, que no necesita muchas expresiones, sino se sirve de la clemencia de Dios para realizar el bien a cada uno. Después de cumplir la misión en la tierra, Jesús empieza a preparar el corazón de los acólitos a fin de que puedan abrir su corazón a la venida del Espíritu Beato: “Voy otra vez al Padre. Y es realmente bueno, pues si me marcho, enviaré al Paráclito que os lo enseñará todo. En el momento en que venga el paráclito, me va a dar testimonio. No poseas miedo, pues a través del Espíritu Santo estaré contigo.

Fray Fidêncio recordó que escuchamos un texto maravilloso de la segunda lectura, cuando São Paulo dice: “El Espíritu viene asimismo en ayuda de vuestra franqueza. Porque no sabemos qué pedir, ni de qué forma pedirlo; es el Espíritu mismo quien viene en asistencia de nuestra debilidad…”… Jesús fue un intercesor mientras vivió y después nos envió el Espíritu Santurrón. Pero, el Espíritu Beato necesita ser invocado, no somos nosotros quienes oramos al Espíritu Santo y el Espíritu Beato quien ora en nosotros. De ahí que es importante invocarlo a fin de que sea verdaderamente nuestro protector. Si pensamos que Jesús es el intercesor, es el Espíritu Santo quien nos da esta fe, el defensor enviado por Jesús para defendernos frente al Padre.

La primera actitud, según el Ministro provincial, y la más esencial es la de abrir el corazón al Espíritu Santurrón de Dios. Por el hecho de que es del corazón de donde fluye todo lo bueno, todo lo bueno. No debemos permitir que el espíritu de lujuria y codicia se apodere de nosotros. Debemos pedirle a ese Espíritu Beato del Señor que nos anime para que podamos seguir en este caminar de Dios. En unión con el Espíritu Santurrón, nos elaboramos en estos nueve días para recibir y saciarnos de la enorme fiesta de la vida. Debemos invocar al Espíritu Santurrón para que nos lleve a Jesús, al evangelio. Y acabó invocando “Espíritu Beato de Dios, intercede por nosotros”.

PAZ SOÑADA Y CHANTADA

Tras la Comunión, Fray Florival recordó la Celebración de Pentecostés y habló del temor que tenían si realizaban una Novena. Sin embargo, subrayó que en el momento en que ponemos nuestros dones y carismas al servicio de nuestros hermanos y hermanas, el Espíritu Santurrón intercede por nosotros.

Algunos jóvenes con túnicas blancas y banderas se posicionaron en oposición al altar y en el presbiterio. Al son de la música, abrieron las banderas que decían “PAZ” y caminaron por la iglesia. Un enorme velo blanco se abrió y cubrió al pueblo. Luego entraron otros jóvenes con corazones rojos, donde se recalcaron los dones del Espíritu Santurrón. Un momento de gran emoción y alegría que concluyó con el canto de toda la asamblea ‘Sé bienvenido, Espíritu Beato’.

HOMENAJE

Como gesto de agradecimiento a la red social parroquial por los varios sacrificios de sus integrantes, fray Djalmo llamó al altar a doña Eutalinha para agradecerle todo lo que es y todo lo que representa para la red social del Santuario. Muy resumidamente, fray Djalmo hizo un recuerdo reverente del viaje de doña Eutalinha. Dijo que doña Eutalinha daba clases de catecismo a los niños en el presbiterio de la iglesia, donde todavía no había nada. Aparte de asistir con otros servicios. Lo que hace hasta el día de hoy.

2 pequeños entregaron rosas y una placa conmemorativa de los 50 años del Santuario a doña Eutalinha. En la placa, las expresiones: “Al festejar los 50 años de vida, el Santuario do Divino Espírito Beato rinde homenaje y agradecimiento a la Sra. Eutália, por los muchos años de servicio y gratitud”. Doña Eutalinha, o abuela Tatá, como cariñosamente la llaman, logró un emotivo comunicado, recordando a todos los que pasaron y también hicieron historia en el Santuario, especialmente a los frailes difuntos: fray Márcio, fray Vitalino y fray Vunibaldo.

Ahora, fray Djalmo bendijo las medallas que, como sucedió a lo largo de la semana, se entregaron al final de las celebraciones. Fray Fidêncio, al final, dio la bendición de Pentecostés, antes de empezar la Vigilia de Pentecostés de toda la noche.