Cuaresma 2021: El Papa Francisco invita a la alegría del perdón de

Vaticano, 16 de marzo. 21/10:00 am (ACI).- En el cuarto domingo de Cuaresma, el Papa Francisco invitó a los leales a ser alegres y recibir la clemencia de Dios para encontrar la “verdadera alegría” gracias al perdón de Dios y regenera y da vida.

De este modo habló el Santurrón Padre el domingo 14 de marzo, antes del rezo del Ángelus que dirigió a los leales reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Papa recordó que el cuarto domingo de Cuaresma se conoce como “el domingo ‘Laetare’, es decir, ‘Alégrate’” por el hecho de que la liturgia eucarística empieza con la invitación “Alégrate, Jerusalén” y añadió que se explica el motivo de esta alegría. en el Evangelio de Juan de este domingo, que dice: “Tanto amó Dios al planeta que dió a su Hijo unigénito para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna”.

“Esta leyenda gozoso es el corazón de la fe cristiana: el amor de Dios halló su cumbre en el don del Hijo a una humanidad débil y pecadora”, advirtió.

El Santurrón Padre explicó que “quien camina en la luz, quien se acerca a la luz no puede hacer mucho más que buenas obras”.

“Es lo que estamos llamados a llevar a cabo con mayor empeño durante la Cuaresma: acoger la luz en nuestra conciencia para abrir nuestro corazón al amor infinito de Dios, a su clemencia llena de inocencia y de amabilidad, a su perdón. No olvides que Dios siempre perdona si humildemente le solicitamos perdón. Solo solicita perdón y Él disculpa. Así encontraremos la verdadera alegría y vamos a poder regocijarnos en el perdón de Dios que regenera y da vida”, dijo.

Al comentar el pasaje evangélico que detalla el diálogo nocturno entre Jesús y Nicodemo (Jn 3, 14-21), el Santurrón Padre destacó tres puntos de Jesucristo como Mesías: El “Hijo del Hombre” exaltado en la cruz; la de “Hijo de Dios” enviado al mundo para salvación; y el de la “luz” que distingue a los que prosiguen la verdad de los que siguen la patraña.

El Pontífice recordó que “Dios Padre quiere a los hombres hasta el punto de ‘ofrecer’ a su Hijo: lo dio en la Encarnación y lo dio entregándolo a la muerte. La intención del don de Dios es la vida eterna de los hombres: en efecto, Dios manda a su Hijo al planeta no para condenarlo, sino para que el planeta se salve por medio de Jesús” y destacó que “la misión de Jesús es la misión de salvación, para todos”.

Más tarde, el Santo Padre señaló que “la venida de Jesús al mundo hace una decisión: quien escoja las tinieblas se encarará a un juicio de condenación, quien escoja la luz tendrá un juicio de salvación. El juicio es la consecuencia de la libre elección de cada uno de ellos: los que hacen el mal buscan las tinieblas, los que hacen la realidad, esto es, hacen el bien, vengan a la luz”.

“Que María Muy santa nos asista a no tener temor de dejarnos ‘poner en crisis’ por Jesús. Es una crisis sana, para nuestra sanación; para que nuestra alegría sea plena”, dijo el Papa.

A continuación, el Evangelio comentado por el Papa Francisco (Juan 3, 14-21), en la traducción de la Biblia de Jerusalén:

Como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, a fin de que todo el que cree en él tenga vida eterna. De hecho, tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Por el hecho de que Dios no envió a su Hijo al planeta para condenarlo, sino más bien a fin de que el planeta sea salvo por él. El que en él cree, no es condenado, pero el que no cree, ahora está condenado, por el hecho de que no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. No obstante, este es el juicio: la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Por el hecho de que todo el que hace el mal odia la luz y no viene a la luz, a fin de que sus proyectos no sean descubiertas. Pero el que ejerce la realidad viene a la luz. De este modo se sabe que sus obras son hechas en Dios”.