¿Cuál es la diferencia entre monja, hermana y madre? Hay

Hay múltiples términos para identificar la vida religiosa y diferenciar las funciones de cada religioso. Hay tres nombres para la vida religiosa femenina: monja, hermana y madre.
Freira es el femenino de frei, que proviene del latín fapreciador, que significa “hermano”; en consecuencia, monja es lo mismo que hermana. Tenemos la posibilidad de utilizar uno u otro para exactamente la misma mujer consagrada.
La monja o hermana pertenece a una congregación u orden religiosa y profesa los votos de castidad, pobreza y obediencia. Viviendo una vida fraterna en comunidad, se dedica a la oración y al servicio de sus hermanos, de acuerdo con el carisma y la misión de su congregación o centro espiritual.
Foto ilustrativa: Wesley Almeida/cancaonova.com
“Madre” del latín mater, en portugués significa “madre”. Madre es el título que se le da a la religiosa que coordina una comunidad de hermanas o una orden o congregación religiosa. Su misión es cuidar de sus hermanas, eminentemente para mantener la fidelidad al carisma y misión de la congregación.
¿Cómo se transforma una muchacha en monja?
El tiempo de entrada de una joven al convento, monasterio, etcétera. cambia de una congregación a otra. Hay familias religiosas que fijan un período de un par de años de acompañamiento, otras de un año, que es dependiente del proceso humano, espiritual y vocacional de cada uno.
Este acompañamiento vocacional es contribuir a la joven a discernir bien lo que Dios desea para ella. ¡Lo que no en todos los casos es simple! Para ello se realizan conversaciones con el directivo espiritual y vocacional, retiros y entendimientos de vida religiosa en diversas congregaciones.
Antes de que una muchacha se convierta en monja (o hermana) en una red social religiosa, precisa tener claro el llamado de Dios a esta vocación. San Pablo afirma que “los dones y llamadas de Dios (vocación) son irrevocables” (Rom 11,29). Dios llama para toda la vida. Este llamado es una expresión del amor de Dios por esta joven. Es una vocación volcada hacia los demás, un deseo de compartir la vida con los demás, con humildad, siguiendo a Cristo, que nos enseñó con su historia lo que es querer.
Una monja es un individuo que, dejando su casa, sus progenitores y hermanos, vive para Dios y para sus hermanos. Pero eso no significa que pierda sus orígenes y el cuidado de sus padres.
Un testimonio
Tengo buenos recuerdos, por servirnos de un ejemplo, de las Hermanas Salesianas que servían en el Asilo São José, en Lorena, que estaba justo al lado de nuestra casa. Yo era pequeño, pero ahora admiraba profundamente el cariño con que aquellas hermanas cuidaban de los jubilados, llevándolos en sillas de ruedas a misa, a las que yo ayudaba como monaguillo. Del mismo modo quería bastante a aquellas mismas Hermanas Salesianas que tenían a su cargo la Santa Casa de Clemencia de Lorena, y que asimismo, con mucho cariño, con ese hábito todo blanco, cuidaban a los enfermos.
Estos ejemplos personales vienen a mi corazón cada vez que pienso en estas monjas, que dejaron el planeta para ser útil a Dios plenamente. En el momento en que la edad avanza y llegan las limitaciones físicas, muchos de ellos deben retirarse a los Hogares de Jubilados de la Congregación, puesto que no tienen la salud bastante para trabajar fuera. No obstante, continuaron con su misión de socorrer ánimas, ofertando sus sufrimientos y oraciones permanentes al Señor.
Tenemos la posibilidad de servir a Dios trabajando por Su Reino, y también orando y sufriendo. Para estas monjas, cada día que pasa debe ensanchar el corazón y estudiar a querer sin límites.
hábito religioso
Visten el hábito religioso, signo al planeta de la consagración de los religiosos (Compendio Vaticano II – Perfectae Caritatis arte. 17). Es un signo de que estas mujeres son escogidas, consagradas y reservadas a Dios, y recuerda, incluso a quien lo lleva, que representa a su congregación y se identifica con ella.
Ciertas Congregaciones y Órdenes Religiosas preservan su empleo, de acuerdo con las directivas de su fundador y sus Constituciones. La indumentaria ha de ser sencilla, modesta y acorde con las condiciones de salud, tiempo y lugar. El profesional de la salud utiliza el blanco para identificarse, el militar usa el uniforme, el religioso usa la prenda consagrada. Signo de pertenencia a Cristo. Su hábito religioso recuerda a quienes los ven la existencia de Dios. Es signo y testimonio público de la condición de consagrados y de personas que están al servicio de la red social, como servidores y misioneros del Reino de Dios.
Las monjas no son religiosas por el hecho de que emplean el hábito, sino que usan el hábito pues son religiosas.
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recinto
Hay monjas y hermanas que viven la vida monástica; los contemplativos, que viven en el claustro, en una vida recluida, sin contacto con el mundo exterior ni con la gente. Se identifican con Jesucristo en la oración del monte y con su misterio pascual. La clausura es un método especial de “estar con el Señor”, y de compartir el aniquilamiento, en una vida de renuncia radical no solo a las cosas, al exitación y al mundo.
Las que viven en los monasterios se los conoce como monjas, viven apartadas del mundo, pero no alienadas del mundo. En todo momento estas ánimas contemplativas elevan una oración a Dios por los que sufren.
Santa Elisabete da Trindade, carmelita descalza, escribió a una amiga: “Créeme: tras las rejas del Carmelo hay un pequeño corazón que te reserva recuerdos tan leales, un alma totalmente unida a la tuya y que siente por ti un profundo cariño. ..”
Una carmelita decía que la vida de clausura es estar a los pies del divino Maestro, velando en oración. Estas monjas de clausura son como Moisés en la guerra contra los amalecitas (Ex- 17,8ss) que, con los brazos en prominente, interceden por la salvación del mundo.
Felipe Aquino
El instructor Felipe Aquino es viudo, padre de cinco hijos. En televisión Canção Nova, presenta los programas “Escola da Fé” y “Pergunte y también Responderemos”, en Radio presenta el programa “No Coração da Igreja”. Los últimos días de la semana, predica asambleas en hondura en todo Brasil y en el exterior. Escribió 73 libros sobre capacitación católica para las editoriales Cléofas, Loyola y Canção Nova. Página del profesor: www.cleofas.com.br y Twitter: @pfelipeaquino

