Cómo mantener la mente y el espíritu sanos en tiempos de Covid-19

OFICINA CENTRAL, 16 mar. 21/04:00 pm (ACI).- La pandemia del Covid-19 ha afectado dificultosamente a muchas personas en todo el mundo debido al agobio y la ansiedad. Y semeja que el desenlace todavía está lejos. De ahí que es esencial que el día de hoy mucho más que jamás los católicos estén alerta al precaución de su salud mental, física y espiritual.

En una entrevista reciente con National Catholic Register, el sicólogo Kevin Vost, creador de 12 libros sobre psicología, desarrollo espiritual y catolicismo, compartió algunos consejos para ayudar a sostener la salud mental y espiritual en la mitad de la pandemia del coronavirus.

Vost explicó que “la salud mental y espiritual a menudo están íntimamente entrelazadas” y que la última influye positivamente en la primera, pero “puede haber distinciones muy importantes”.

Para la psicología, “la salud psicológica supone esencialmente sostener nuestros pensamientos, conmuevas y hábitos on-line con la razón adecuada, o en contacto con la realidad, de tal manera que podamos vivir nuestras vidas y cumplir con nuestros permisos y deberes de forma efectiva sin angustia indebida”, dijo. dicho.

“En cuanto a la salud espiritual, creo que puede verse como la manera en que dirigimos nuestras habilidades o facultades mentales y anatómicos, en cualquier estado en que estén, al amor de Dios y al cumplimiento de su intención y mandamientos”, ha dicho. dicho.

Para Vost, los estudios demostraron que “esos con una fe religiosa mucho más fuerte y prácticas religiosas más activas, lo que podría señalar una mayor salud espiritual, tienden, en general, a tener también una mejor salud psicológica”.

“Los trastornos mentales tienen la posibilidad de aparecer por muchas causas y suelen ser interacciones entre las predisposiciones genéticas de una persona y el agobio particular o las situaciones agobiantes en las que se encuentra”, explica la psicóloga. “Dado que un individuo sufra un trastorno mental no significa necesariamente que sea espiritualmente apático. Conque una persona que se siente deprimida o presionada no debe decir: ‘Debo haberme alejado de Dios’. Este no es necesariamente el caso.”

Según Vost, “una persona que confía y espera en Dios, aunque esté pasando por dificultades mentales, puede salir más fuerte que nunca de un episodio depresivo y, después de haberlo permitido, quizás emerger con promesa y con mayor compasión por los demás. padecer asimismo.”

Los primordiales retos sicológicos que padecen los católicos durante la pandemia, dijo la psicóloga, son la ansiedad y la soledad.

Aun antes de la pandemia, señala Vost, múltiples estudiosos y médicos advirtieron que se produciría una “epidemia de soledad”, debido al “creciente número de personas que aseveraban no sentirse íntimamente conectadas con la gente de su ambiente o que no formaba parte de una comunidad más grande”.

Este problema se ha visto seriamente agravado por el distanciamiento popular impuesto a causa de la pandemia. “A medida que incrementa la ansiedad o la soledad”, algunas personas corren el riesgo de padecer depresión, aparte de “un estado mental depresivo constante”, dijo.

En relación a la salud del alma, la psicóloga dijo que uno de los mayores riesgos espirituales actuales puede ser la pereza o un sentimiento general de apatía espiritual que puede aparecer en el momento en que los católicos no pueden ir a misa y ayudar a los sacramentos.

Debido a las restricciones legales en ciertos países o al temor a contraer el Covid-19, las personas corren el peligro de perder la práctica de proceder a misa y recibir los sacramentos. “Estas preocupaciones mundanas sustituyen de manera lenta a Dios en tanto que, en cierto sentido, desaparece de la vista y la cabeza”, apuntó.

De ahí que, la psicóloga católica dio algunos consejos para sostener la salud psicológica y espiritual en este contexto:

Utilizar el tiempo libre para hacer hábitos saludables

La pandemia crea una “clase de oportunidad” que puedes explotar: más tiempo libre para ti.

Esto, “en cierto sentido, nos ha dado la oportunidad de ser un tanto menos como Marta y un poco más como María, al darnos mucho más tiempo para reflexionar, a fin de que no estemos ansiosas y preocupadas por demasiadas cosas, sino están dirigidos en las cosas primordiales de Dios”, dijo.

La psicóloga dijo que lo primero es reconocer que “no puedes realizar todas las cosas que antes hacías”. El próximo paso es preguntarse cuáles son verdaderamente las cosas más importantes. “¿Puedo emplear este tiempo para aproximarme a Dios?”

“Debemos pensar en estas chances para establecer ciertos hábitos sólidos que nos acerquen a Dios a través de nuestro amor por Él y también a través del cuidado conveniente de nosotros y el cariño al prójimo”, señaló.

Es una ocasión para meditar en “de qué manera puede hacer que esta sea una experiencia efectiva para apresurar menos, concentrarse en lo que importa y luego mantener esos hábitos y sostenerlos en el momento en que todas y cada una esas limitaciones desaparezcan”, ha dicho Vost.

Explota la soledad para aproximarte a Dios

Durante la historia, algunos de los más enormes santos han robustecido su confianza en Dios por medio de períodos de soledad. En la mitad del aislamiento, la soledad puede ser útil para acercarse a Dios. “Al distraernos menos con todo el ruido de todo el mundo, podremos percibir mejor la voz apacible y apacible de Dios”, ha dicho.

Reserve un instante de estos días “para llevar a cabo una lectura espiritual y rezar, o para informarse en medios católicos”, sugirió la psicóloga.

En la vida espiritual, ayuda “detallar un patrón o hábito”, dice Vost, “luego mira tu propia situación de vida y pregúntate si hay formas de mejorar tu vida de oración, tu crecimiento en el saber de la fe, para que que se continúen cuando el mundo vuelva, con suerte, a la normalidad”.

El sicólogo mencionó que le ayuda mucho la lectura de los primeros versos de la Epístola de Santiago, que dice “Considérense un enorme gozo, hermanos míos, en el momento en que pasen por diversas pruebas, a sabiendas de que la prueba de su fe produce paciencia. ”

La esperanza en Cristo es “la esperanza de que llegaremos al cielo, que cualquier día estaremos allí en la bienaventuranza con Dios, y que Dios nos va a dar todas y cada una de las gracias para llegar allí”, añadió. “Tenga esto presente: Dios está ahí para nosotros. Entonces, aun en tiempos de lucha, las gracias están libres”.

Dale promesa a tus hijos y pasa tiempo con ellos

De las mejores cosas que pueden realizar los progenitores es transmitirles a sus hijos que pese a las dificultades “todavía hay alegrías en la vida, que todavía tenemos la posibilidad de gozar nuestro tiempo en familia juntos, que Dios siempre está con nosotros, les puede ayudar mucho”.

No es bueno “quejarse constantemente de los inconvenientes” o darles a nuestros hijos una sensación de preocupación y riesgo”, explicó.

La sicóloga recomendó gozar del tiempo libre en actividades interactivas y alegres con los niños y sugirió como meta achicar el tiempo de pantalla y acrecentar el tiempo de interacción popular.

Empatiza con quienes piensan diferente sobre el Covid-19

Vost dice que los últimos años han visto una mayor polarización política, y ahora se acabó el covid-19. Un radical “prácticamente no toma cautelas o prácticamente hace como que no existen”, y el otro piensa que la pandemia “es casi vivir como un recluso”. No obstante, uno no debe satanizar, sino más bien ser empático con todos.

Mantente en contacto con los mayores

Según la psicóloga, los más afectados por la creciente epidemia de soledad son los jubilados. Por eso sugirió que esos que tienen familiares o amigos en residencias de jubilados piensen en formas de mantenerse en contacto, ya que la cercanía física es desaconsejable en este momento.

Puedes llamar todos y cada uno de los días, por servirnos de un ejemplo. Vost dijo que llamaba a su madre todas las noches mientras que lavaba los platos y “tener ese contacto períodico significó mucho para ella”.

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