Carta abierta al trabajador

De año en año, la Vicaría para la Caridad Social publica una carta al trabajador por el Día del Trabajo, en la fiesta de São José Operário

En este 1° de mayo, celebración de São José Operário, deseamos saludar a los trabajadores, así como reafirmar nuestro deber con la DIGNIDAD y la GRANDEZA de la persona humana y del trabajo.

Aún se vive la pandemia del Covid 19, que ha agudizado las graves ocasiones que encara la raza humana en todos y cada uno de los ámbitos de la vida: salud, educación, vivienda, empleo, desempleo, vida de pareja y concentración de capital.

La Campaña de la Fraternidad nos trajo un tema, Fraternidad y Diálogo: Deber de Amor con su lema: “Cristo es nuestra paz: lo que se dividió se realizó uno” (Ef 2,14a), que nos ofrece la posibilidad de ver toda la verdad, y en especial la de todo el mundo del trabajo, desde la actitud de buscar el diálogo como elemento fundamental para la construcción de la Paz. Todos nos encontramos convidados a buscar en el diálogo la priorización del BIEN COMÚN y dejar intereses de quienes solo se encargan de sí mismos en pos de virtudes personales o grupales.

El Papa Francisco nos dice “No es necesario decir para qué sirve el diálogo; basta pensar cómo sería el planeta sin el diálogo paciente de tantas personas desprendidas que mantuvieron unidas a familias y comunidades. El diálogo perseverante y valiente no hace novedad como los desencuentros y los enfrentamientos; y sin embargo, de forma prudente, pero considerablemente más de lo que tenemos la posibilidad de notar, asistencia al planeta a vivir mejor. Un país medra cuando dialogan de forma constructiva sus distintas riquezas culturales: la cultura habitual, la cultura universitaria, la civilización juvenil, la civilización artística y la cultura tecnológica, la civilización económica y la cultura familiar, y la cultura mediática» (Fratelli Tutti 199)

Vivir la experiencia del diálogo, la fraternidad y el aprecio por la vida es asumir que todos somos hermanos y hermanas. Aunque, para muchos, parezca que la vida y la dignidad de las personas no importan. (cf. Gaudium et spes74).

«La vida es el arte de encontrarse, si bien haya tanto desencuentro en la vida». Es necesario promover una cultura del acercamiento que pase las etnias que combaten entre sí. (Fratelli Tutti 215) Así, todos nos encontramos llamados a ser expresión de la caridad de Cristo ahora vivir el modo perfecto de ser del Buen Pastor. Sin embargo, como nos recuerda el Archivo de Aparecida, “son los laicos, conscientes de su llamada a la santidad en virtud de su vocación bautismal, los que han de accionar como levadura en la masa para construir una ciudad temporal que esté según con el emprendimiento de Dios» (n. 505).

Frente a la pandemia que estamos viviendo, ¿de qué forma negar la cantidad de personas que pierden la vida, el trabajo, el derecho a una casa digna, a la salud y a la educación por la corrupción, el mal empleo de los recursos públicos? Necesitamos realizar del diálogo el resorte que une a todos para encontrar soluciones para este instante. No debemos dejar que cada uno de ellos hable desde su rincón sin oír al otro y sentir compasión por el mal y el sufrimiento de muchos hermanos nuestros que viven los males de nuestra sociedad. Al dejar la ley del amor no se hace nada, acabamos afirmando la ley del mucho más fuerte sobre el mucho más enclenque.

El pecado se manifiesta en la avaricia, la ambición desaforada, el desinterés por el bien de los demás y lleva a la explotación de la creación (la gente y el medioambiente), generando esa avaricia insaciable que considera todo deseo un derecho y que, en algún momento, terminará por eliminar. aun aquellos que están dominados por ella. Es el individualismo consumista el que hace muchos abusos. Otros se convierten en puros obstáculos para la propia tranquilidad placentera y, así, se termina tratándolos como molestias; y aumenta la agresividad (Fratelli Tutti 222).

Qué bueno sería que todos, siguiendo el ejemplo del divino Profesor, que “no vino para ser servido, sino más bien para ser útil” (monte 20,28), buscar una participación más activa en la sociedad como forma específica de amor al prójimo, que deje la construcción de una cultura fraterna basada en el derecho, la justicia y el bien común! Sí, como han enseñado los obispos de Sudáfrica, es requisito “gestionar una exclusiva sociedad fundamentada en el servicio a el resto, y no en el deseo de dominar; una sociedad basada en compartir lo que uno tiene con el resto, y no en la pelea egoísta de cada uno de ellos por la mayor riqueza posible; una sociedad donde el valor de estar juntos como humanos es, en última instancia, más importante que cualquier conjunto más pequeño, ya sea familia, nación, etnia o cultura” (cf. Fratelli tutti 229)

Como nos ha dicho el Papa Benedicto XVI: “Debemos comprometernos a crear la paz en nuestro mundo marcado por muchas violencias y guerras, y hoy de manera especial por el terrorismo, la corrupción y la explotación sexual. (Benedicto XVI, Exhortación Apostólica Articulo-Sinodal Sacramento de la Caridad, 78-88).

Como cristianos, por consiguiente, necesitamos comprometernos en el anuncio y la construcción del Reino de Dios, que comienza aquí mismo, con la edificación de una sociedad más justa y fraterna. En el compartir y el cariño fraterno, propuesto por Jesús, encontraremos una salida hacia los cambios precisos para efectuar el plan de Dios, donde el ser humano recupere la dignidad de ser imagen y semejanza de Dios y corresponsable de conducir toda la Creación. (cf. Laudato Si 14).

Por todo ello, festejar la Fiesta de São José Operário este 1 de mayo es, para nosotros de la Pastoral do Trabalhador, de las Pastorales Sociales y de toda la Arquidiócesis de São Sebastião do Rio de Janeiro, la reafirmación de nuestro compromiso con la DIGNIDAD DE LOS TRABAJADORES , la grandeza del trabajo y con todos los que luchan en pos de la dignidad humana.