Arzobispo habla de “cosas por las que vale la pena morir”

OFICINA CENTRAL, 23 mar. 21/09:00 pm (ACI).- “Vivir la fe cristiana de manera franca implica aplicar el Evangelio a todo cuanto pensamos o hacemos, o al menos intentar llevarlo a cabo”, dijo el Arzobispo Retirado de Filadelfia (USA) Monseñor Charles Chaput en un reportaje con CNA, el servicio de idioma inglés del Conjunto ACI.

Retirado el año pasado, el arzobispo Chaput acaba de difundir un nuevo libro que se titula “Cosas por las que vale la pena morir”, un libro sobre “el trabajo de recordar quiénes somos como creyentes cristianos y fundar nuestras vidas en las lealtades adecuadas: las cosas que nos dan concepto y paz interior.”

Se escogió el título pues “las cosas por las que estamos prestos a morir revelan por qué queremos vivir, las cosas que tenemos en cuenta sagradas, no solo con palabras sino más bien con el corazón”, ha dicho el arzobispo Chaput.

“Todos moriremos cualquier día y todos esperamos una buena muerte. Pero una aceptable muerte solo puede proceder de una buena vida, una vida vivida con integridad y un propósito acertado. Cómo conseguir esa integridad y vivir con ese propósito correcto es la sustancia del libro”.

El arzobispo piensa que las facilidades de la vida actualizada hacen que los católicos se olviden de las cosas esenciales. “Los estadounidenses gozan de una economía de consumo notablemente triunfadora. Aun los mucho más pobres de nosotros viven mejor que muchas unas partes del planeta. Esa economía, no obstante, nos envuelve en un capullo de dispesiones, anestésicos y ruido. De manera fácil tenemos la posibilidad de perder de vista lo que es realmente esencial hasta que sea tarde para llevar a cabo algo para cambiar la dirección y el concepto de nuestras vidas. Necesitamos recordar por qué estamos aquí y ese ‘por qué razón’ no puede ser respondido eficazmente por nada de lo que este mundo tiene para sugerir”, afirma el obispo Chaput.

A juicio del arzobispo, la situación de hoy en Estados Unidos es un gran desafío para los católicos. Y te ordena a tomar ciertas resoluciones difíciles. “Todos nosotros, clérigos, laicos y religiosos, preferimos la tranquilidad a la incomodidad y ninguno de nosotros desea ser objeto de desprecio o críticas públicas”, enseña. “Anteriormente, la fe religiosa siempre tuvo un lugar respetado en la vida de nuestra nación. Ahora de forma frecuente se habla con burla. Para los creyentes esto es nuevo, muy desapacible y una enorme tentación a la cobardía”.

“Pero si pretendemos ser seguidores de Jesucristo, no tenemos la posibilidad de eludir la cruz. Si deseamos sostener nuestra identidad católica, tiene un precio en el testimonio personal y eso puede ser lamentable”, dice el arzobispo.

A los críticos que aseguran que su enfoque de la identidad católica es el de un “guerrero cultural” fuera de sintonía con lo que sería un enfoque mucho más “pastoral”, el arzobispo responde con el término “proyección” tomado de la psicología.

“Es el hábito, un hábito muy habitual, de proyectar en los demás las reacciones y los errores de los que nosotros somos culpables. Toda vez que alguien lanza el cargo de ‘guerrero de la civilización’, es útil observar mucho más de cerca las causas de la persona. Los guerreros de la civilización vienen en todas las formas, tamaños y lugares del espectro cultural, introduciendo un óptimo número de esos que se describen a sí mismos como progresistas, y para todos los que la palabra ‘pastoral’ de forma frecuente se traduce como acomodación y también indulgencia”, prosigue.

Para el Arzobispo, “La Escritura nos recuerda que debemos decir la realidad con amor. La gente humanas requieren siempre y en todo momento nuestro respeto como hijos de Dios. Pero todavía tenemos que decir la realidad. Condenar a la gente está mal. Nombrar y soportar el comportamiento destructivo es preciso y, de manera frecuente, necesario, y no hacerlo es falta de valor. Si el enfrentamiento resulta de sencillamente decir la realidad, no hay razón para disculparse o tener miedo. El enfrentamiento es una parte lamentable pero inevitable de un mundo caído. Nunca es pastoral lograr que alguien se descarríe, así sea con nuestras expresiones o con nuestro silencio”, dice el arzobispo Chaput.

El arzobispo emérito considera que cualquiera que no considere el gobierno del presidente John Biden un inconveniente muy dañino para la Iglesia y para todos los católicos estadounidenses que se toman en serio las enseñanzas de su fe se “engaña a sí mismo y engaña a el resto”.

Biden apoya el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque dice ser católico practicante. “No puedes ser católico y escoger los temas en los que decides creer. Precisamente se puede procurar gozar de los aplausos, pero el catolicismo de la enorme carpa”, como se dice en Estados Unidos sobre una actitud pastoral menos exigente doctrinalmente que da cabida a varias críticas sobre temas centrales, “tarde o temprano termina como una carpa vacía. ”, enseña Dom Chaput, pues “absolutamente nadie necesita realmente” este catolicismo.

El Arzobispo dice que su retiro fué un regalo. Te dio tiempo para pensar, solucionar las cosas y cultivar la gratitud. “Tengo mucho, bastante que agradecer. Mi sacerdocio y mi ministerio como obispo, y las amistades y experiencias que vinieron con ellos, han enriquecido mi vida. Dios es verdadera, y Dios es bueno”..

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