Alimentar a los hambrientos es una “forma poderosa” de

Abuya, 16 de marzo. 21/06:00 am (ACI).- El arzobispo de Abuja (Nigeria), monseñor Ignatius Kaigama, aseguró que dar de comer al hambriento, una de las siete obras de clemencia anatómicos, es un “imperativo ético” y una “forma vigorosa de oración”.

En la homilía de la Misa que encabezó el 9 de marzo en St. Matthew, el Prelado mencionó que el desempleo y la pandemia de la Covid-19 son algunos de los componentes que han agravado la carencia de alimentos en la nación africana donde 80 miles de individuos padecen por las “consecuencias de la inseguridad alimentaria”.

“El derecho a la nutrición, como el derecho al agua, tiene un espacio importante en la búsqueda de otros derechos”, dijo el Arzobispo. Para él, la Día Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco para festejarse cada noviembre, “nos exige a amar a los pobres, no con expresiones, sino más bien con obras”.

Aunque reconoció que la carencia de alimentos “no es nada nuevo” en Nigeria, el prelado expresó su preocupación por el hecho de que su país “ha conseguido el sobrenombre de capital mundial de la pobreza”.

Según el Arzobispo, “los mucho más de 80 millones de nigerianos que viven en la pobreza extrema y sufren las consecuencias de la inseguridad alimenticia, a pesar de nuestras tierras fértiles y gigantes elementos materiales, existen por falta de voluntad política y económica a todos los escenarios”.

Tras recordar que en el país hay muchos alejados, mendigos en las calles, jóvenes desempleados y retirados muy pobres, el arzobispo Kaigama lamentó que “nuestros campesinos no pueden proceder a sus tierras por temor a un ataque de hombres armados que últimamente los obligaron a irse. sus fincas y viviendas”.

“La falta de sacrificios sinceros para combatir contra la amenaza de la inseguridad ha agravado la situación de apetito y pobreza”, apuntó. Eso, dijo, es un llamado al pueblo de Dios para ayudar más a los pobres.

Estas pretensiones urgentes son la razón por la que la Arquidiócesis de Abuja “lanzó una campaña de Cuaresma, distribuyó cajas de Cuaresma y pidió a los leales que hicieran varias recaudaciones para ayudar a los necesitados”, explicó.

“Tenemos que eludir la civilización del despilfarro de alimentos donde se desechan bastantes alimentos o los artículos de los labradores se echan a perder pues no hay instalaciones de almacenaje correctas”.

Para que los agricultores regresen a sus ocupaciones y de esta manera hacer viable la seguridad alimentaria, el arzobispo de Abuja solicitó a los nuevos jefes de seguridad que “encaren el tema de la inseguridad de manera creativa”.

Así mismo, podrán “ofrecernos un ambiente propicio a fin de que la gente enfrente las realidades económicas actuales, en especial en las zonas rurales”.

Publicado inicialmente en ACI África. Traducido y adaptado por Nathália Queiroz.

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