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Algunos propósitos de año nuevo sugeridos

(Imagen: Josh Applegate | Unsplash.com)

Nota del editor: La siguiente homilía predicada por el Reverendo Peter MJ Stravinskas, Ph.D., STD, el 29 de noviembre de 2019, en la Iglesia de los Santos Inocentes, Manhattan.

Este próximo domingo, nos embarcaremos en un nuevo año de gracia. Y así, me gustaría hacer algunas sugerencias para algunas resoluciones de año nuevo. Lo hago señalando en particular cómo una atmósfera tóxica de maldad y cinismo ha infectado no solo a la cultura en general, sino también, y desafortunadamente, a la Iglesia misma.

Aquí está mi larga lista de resoluciones negativas y positivas, limitadas al ámbito eclesial. Quizás podamos dejar las resoluciones más seculares para el nuevo año secular.

– No voy tome cada aseveración de la blogósfera como verdad evangélica.

– No voy deleitarse y difundir chismes sobre los demás, especialmente en lo que respecta al clero.

– No voy cometer suicidio espiritual solo porque alguien más, incluso si un sacerdote, obispo, cardenal o papa, debe cometer un asesinato espiritual.

– No voy permitir que la ira justificable por las fallas eclesiásticas se convierta en una ira impía.

– No voy sucumbir a la tentación del Diablo de perder la fe en la indefectibilidad de la Iglesia de Cristo, a la que se promete que “las puertas del infierno no prevalecerán contra ella”.

– Yo debo oren y ayunen por el fin del caos que la Iglesia ha soportado durante los últimos seis años.

– Yo debo afirmar buenos sacerdotes y maestros de la Fe.

– Yo debo Retener el juicio sobre personas y situaciones hasta que se conozcan todos los hechos.

– Yo debo defiende a la Iglesia ya sus sacerdotes cuando son injustamente atacados en mi presencia.

– Yo debo estudiar la Fe con mayor intensidad.

– Yo debo participar en una lectura orante diaria de las Sagradas Escrituras.

– Yo debo buscar llevar al menos a una persona a la plenitud de la verdad y de la vida que se encuentra sólo en la Iglesia de Cristo, una, santa, católica y apostólica.

– Yo debo tratar de reconducir a la Iglesia a una persona que ha abandonado la práctica de la fe católica.

– Yo debo celebrar los sacramentos con mayor devoción.

– Yo debo Agradezco a Dios diariamente por el regalo de mi educación católica y hago todo lo que esté a mi alcance para que esa educación esté disponible para una nueva generación, a fin de asegurar una Iglesia fuerte y saludable en los años venideros.

– Yo debo expresar mi agradecimiento por el fácil acceso que tengo a la Santa Misa ya los sacramentos que tengo rezando por los que están privados de ellos o por los que no los aprovechan.

– Yo debo animad a los jóvenes devotos a escuchar la llamada del Dueño de la mies para emprender la emocionante y santa aventura del Sagrado Sacerdocio y la vida consagrada.

– Yo debo corregir la información errónea que puedo haber transmitido sin darme cuenta.

yo debo ofrecer corrección fraterna cuando sea necesario de una manera tanto cristiana como civil.

– Yo debo ama a la Iglesia, aun cuando sus miembros pecadores nublen el brillante testimonio de sus santos.

– Yo debosiguiendo el consejo de San Ignacio de Loyola, buscan dar una interpretación benigna a las palabras o acciones de otro, a menos que estén convencidos de lo contrario.

– Yo debo, en las palabras del Cardenal Newman, debido a “el recuerdo de las misericordias pasadas”, ten confianza en la Providencia permanente del Señor hacia mí y Su Iglesia en el futuro.

– Yo debo, aceptando la exhortación de San Pablo, decid sólo “las cosas buenas que los hombres necesitan oír”.

– Yo debo, con San Francisco de Asís, sed instrumento de la paz de Cristo, sembrando amor donde hay odio; fe donde hay duda; esperanza donde hay desesperación; luz donde hay oscuridad; y alegría donde hay tristeza.

Oh, un último elemento: si tuviera una cuenta de Twitter (que, afortunadamente, no tengo), la cerraría rápidamente, junto con todos sus primos narcisistas de no social, sin comunicación, Facebook, Instagram, etcétera etcétera.!

Estoy seguro de que usted puede agregar a esta lista sus propias resoluciones particulares después de un cuidadoso examen de conciencia.

Por supuesto, las buenas intenciones son loables pero insuficientes. Como enseña el adagio, “el camino al infierno está pavimentado con buenas intenciones”. Las buenas intenciones deben ir acompañadas de acciones positivas. Con ese fin, oremos:

Dirige, oh Señor, todos nuestros pensamientos, palabras y acciones por tu santa inspiración y llévalos a cabo con tu graciosa asistencia, para que cada oración y obra nuestra pueda siempre comenzar desde Ti y por Ti sea felizmente terminada. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

(Nota: Los puntos de vista expresados ​​aquí son los del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista u opiniones del personal de CWR o Ignatius Press).

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