Historia del Canto Gregoriano: origen y relación con S.

Fruto de investigaciones que traducen una riqueza histórica, la elaboración de contenidos con varios datos y valoraciones exactas del profesor de la Coral Diocesano de Santurrón André, Diego Muniz, el serie Historia del Canto Gregoriano Abordaremos en este primer capítulo, los orígenes y surgimiento de este género de música vocal, así como su relación con el Papa San Gregorio.
Papa y Doctor de la Iglesia, San Gregorio Magno es celebrado por la Iglesia Católica este jueves (09/03). Nació en Roma, en el año 540, y murió en el año 604. Dejó un enorme legado de obras, por su sabiduría, sabiduría y caridad, como, por ejemplo, la institución del celibato, la introducción de la El Padre Nuestro en la misa y el canto gregoriano tradicional, que van a ser objeto de estudio y profundización histórica en esta serie de tres episodios.
Diego Muniz estudia maestría en música por la USP, licenciatura en dirección por la UNESP, habiendo dirigido, entre otros, la Sinfónica de la Juventud del Estado de São Paulo, el Pro Coro do Canada y el Coro de Cámara de Vancouver.
Embárcate con nosotros en este enorme viaje de conocimiento con mucha cultura, historia y espiritualidad:
Origen del Canto Gregoriano
Antes de hablar de la relación entre el Canto Gregoriano y San Gregorio Magno, es necesario realizar un estudio profundo de su origen. Según el maestro diocesano, aún hoy no es posible determinar categóricamente dónde y cuándo brotó el Canto Gregoriano.
“Sin embargo, antes de hacer inferencias sobre el tema, debemos partir de la propuesta de que la expresión “Canto Gregoriano” tiene un significado más allá de la fácil referencia al “género” musical practicado en los monasterios de todo el planeta y cantado por sus monjes. A priori hay que tomar en consideración que concierne y está íntimamente ligado al modo en que las primeras comunidades cristianas oraban, meditaban y escuchaban la Palabra de Dios. En definitiva, El canto gregoriano es ORACIÓN“, el explica.
Diego sigue citando el argumento del canónigo ratisbonés Pedro Griesbacher, entendiendo que el inicio de la liturgia católica comienza con la Santa Cena en el momento en que, tras partir el pan y ofrecer el vino a sus discípulos y habiendo hecho Jesús cantar un himno antes de partir para Monte de los Olivos, se presume que este Himno cantado por Él fue lo que lleva por nombre en el judaísmo hallelesto es, los Cánticos (Sal. 113-118) solían alabar y agradecer a Dios en las fiestas de esa religión.
“En base a estas afirmaciones, tenemos la posibilidad de imaginar que puede haber semejanzas entre la forma en que Jesús cantó en la Santa Cena y la forma en que se cantan las salmodias en los tiempos recientes puesto que, adjuntado con la entrada del Viejo Testamento en la liturgia cristiana, la manera de asimismo se ha insertado el canto judío. En un conocido pasaje de la Carta de Pablo a los Efesios, es claro el aliento del Apóstol al canto de los primeros cristianos en el momento en que dice: “No les embriaguéis con vino -que esto transporta a perder el control-, sino más bien sed llenos del Espíritu: cantáis juntos salmos, himnos y cantos espirituales; cantad y alabad al Señor con todo vuestro corazón;” (Efesios 5, 18-19).
Cristianismo y liturgias
Diego profundiza aún más en el tema, al destacar que desde el cristianismo se mantuvo el canto de los Cánticos y el Canto Gregoriano, siendo parte integral de la liturgia desde el siglo IV (sabiendo que el Credo data del Primer Concilio de Nicea en el año 325), este estuvo influido por la civilización y la lengua griega en los inicios del cristianismo (pues los griegos disfrutaban de superioridad en las artes y las matemáticas respecto a los romanos de la temporada) y vivió y acompañó el florecimiento de la liturgia en la Iglesia que en sus inicios definió una manera de culto establecida y consensuada en oposición a los diferentes ritos que existían en la temporada del emperador Constantino.
“Esta convención alcanzó su forma completa solo cerca del año 1000 y la primera edición oficial del Misal Romano solo unos 600 años después, en el siglo XVI”, agrega.
Para propósitos históricos, el Prof. Dr. Clayton Días dice que “adjuntado con el florecimiento de diversas liturgias, muchas de ellas enlazadas a sitios específicos, también florecieron los cantos propios y que acompañaban a tales ceremonias, como el canto galicano, mozambiqueño, aquilense, beneventano, ambosiano y romano viejo. Del vínculo del canto de roma viejo con el canto galicano (de roma-franco) brotó lo que entonces sería mucho más conocido como gregoriano.
Los otros fueron “reemplazados” en tanto que, por imposición de Carlomagno (en ese momento Emperador del Sacro Imperio De roma Germánico) en vista de la unificación política, la liturgia y el canto se obligaron en todo el Imperio.
Asociación a San Gregorio Magno
Contextualizando toda la investigación y contenidos presentados, llegamos al punto mencionado al comienzo de este capítulo, o sea, a dilucidar la relación entre el Canto Gregoriano y el santurrón celebrado el 3 de septiembre.
El maestro Diego Muniz observa que el canto gregoriano pasó por diferentes fases en cuanto a su estética y, para mantener sus especificaciones intrínsecas al artículo y convenientes a la oración, en ocasiones necesitó de hombres inspirados para reformarlo.
“El primero que podemos llamar un gran reformador fue San Ambrosio quien, aparte de mediar entre Oriente y Occidente, compuso un gran número de armonías (usadas el día de hoy en el Rito Ambrosiano, propio de la Archidiócesis de Milán). El segundo nombre importante en la historia fue el Papa Gregorio Magnoprimordial reformador por haber elegido y compendiado textos manuscritos de los siglos VIII y IX que a partir del siglo X recibieron notación musical y que, estando organizados en el orden del calendario litúrgico gregoriano del siglo VIII, pasó a llamarse Canto Gregoriano ”, subraya.
A este hecho se suma una conocida leyenda que impregna la relación de San Gregorio Magno con este repertorio. Afirma que por visto que San Gregorio fomentó las reformas en el culto, habría recibido del Espíritu Santurrón en forma de paloma la inspiración para componer las armonías en adelante llamadas gregorianas, según asegura Diego.
“Esta leyenda se ilustra a través de una imagen del Antifonario de Hartker del Monasterio Benedictino de Saint Gallen en Suiza, donde vemos a un escriba sentado en oposición al Papa Gregorio (quien está vestido y posicionado en su silla), escribiendo las armonías cantadas por él. En el hombro derecho del Papa está la paloma del Espíritu Beato, con el pico muy cerca de la oreja sugiriendo melodías”, concluye.

