27 de enero: Santa Ángela de Mérici, fundadora de la

OFICINA CENTRAL, 27 Ene. 21 / 05:00 am (ACI).- “Si alguno por su estado de vida no puede vivir sin riquezas y situación, por lo menos mantenga su corazón vacío de amor y de estos”, decía Santa Ángela de Mérici, fundadora de la primera orden de mujeres dedicadas a la enseñanza, llamadas Ursulinas. Su celebración se celebra este 27 de enero.

Santa Angela nació en Desenzano, cerca de Brescia, en el norte de Italia, en torno a 1470 o 1474. A los 10 años quedó huérfana, por lo que ella, su hermana y su hermano fueron criados por un tío con bastante dinero.

Su hermana mayor murió repentinamente y la santa estaba preocupadísima por el hecho de que había fallecido sin los sacramentos. Fue así como, un día, tuvo su primera experiencia de éxtasis en la que se le apareció la Virgen María.

A los 13 años se hizo terciaria franciscana y vivió muy austeramente, comiendo solo pan y legumbres en ciertas ocasiones. No quería tener bienes, ni siquiera una cama, como Jesús, que no tenía dónde recostar la cabeza.

En el momento en que tenía 20 años, murió su tío y Santa Ángela regresó a su tierra natal, donde enseñó el catecismo a los pobres. Su pequeña estatura no le impidió servir a Dios con gran amor. En una ocasión viajó a Tierra Santa y perdió la vista en Creta, pero mantuvo su devoción en el camino, y la recuperó en el mismo lugar donde la perdió.

En 1525, fue a Roma y se reunió con el Papa Clemente VII. El Pontífice le pidió que se hiciera cargo de un conjunto de enfermeras en Roma, pero la santa le descubrió que había tenido una visión donde doncellas subían al cielo en una escalera de luz. Esto la inspiró a conformar un noviciado informal.

En la visión, las santas vírgenes iban acompañadas de ángeles que tocaban dulces armonías con arpas de oro. Todos tenían coronas con piedras preciosas. Pero de repente la música se detuvo y exactamente el mismo Jesús la llamó por su nombre y le dijo que creara una sociedad de mujeres.

De esta manera, el Santo Padre le concedió permiso para conformar la comunidad. Se le apareció Santa Úrsula y Santa Ángela la nombró patrona de la red social.

El 25 de noviembre de 1535, en la Iglesia de Santa Afra de Brescia, Ángela y 28 jóvenes compañeras se unieron frente Dios para ofrecer su vida al servicio de la educación de las niñas. De esta forma brotó la Compañía de las Ursulinas.

Las mujeres de la orden no vestían hábito, sino más bien un sencillo vestido negro; no hacían votos, no tenían vida de clausura, ni vida social. Se dedicaron a la educación religiosa de las niñas, en especial de las pobres, y al cuidado de los enfermos. Las Ursulinas fueron reconocidas por el Papa Pablo III en 1544 y organizadas como congregación en 1565.

Santa Ángela partió para la Casa do Pai en 1540, 4 años tras la fundación y no pudo ver bastante el crecimiento de la Congregación, pero su ejemplo de paciencia y amabilidad hacia los pobres, enfermos y personas con poca o casi ninguna educación permanecerá para siempre en la historia.

Al morir, sus últimas expresiones fueron el nombre de “Jesús” y un rayo de luz brilló sobre el santo. En 1568, San Carlos Borromeo llamó a las Ursulinas a Milán y las convenció de entrar en la vida de clausura.

San Borromeo, en un sínodo provincial, dijo a los obispos vecinos que no conocía mejor manera de reformar una diócesis que ingresar a las Ursulinas en las comunidades pobladas.