10 de marzo: Iglesia celebra los 40 Mártires de Sebaste,

OFICINA CENTRAL, 10 mar. 21/05:00 am (ACI).- “Por esta noche de hielo, alcanzaremos el día sin fin de gloria en la feliz eternidad”, se jactaban los mártires, mientras continuaban en un lago helado como castigo. Conozca lo que Cristo y los ángeles hicieron por ellos y el valiente ademán de la madre del mártir más joven.

Ante el decreto del emperador Licino (320), en el que ordenaba la muerte de los cristianos que no renegaran de su fe, los valientes soldados dijeron al gobernador de Sebaste (entonces capital de la provincia de Armenia Menor, en Turquía) que no ofrecería incienso a los ídolos y continuaría fiel a Jesús.

El gobernador los hizo torturar y encarcelar en un calabozo oscuro. La prisión se alumbró y se escuchó que Jesús los animó a padecer con valentía. Más tarde, los llevaron a un lago con agua helada.

Cuando los forzaron a desnudarse para ingresar al agua fría, uno de ellos exclamó: “Al quitarnos la ropa, nos quitamos al viejo; el invierno es duro, pero el paraíso es dulce; el frío es realmente fuerte, pero la gloria será agradable”.

Muy cerca del lago había un tanque con agua no muy caliente para los que deseaban darse por vencidos. Ocurrió que uno de ellos abandonó a sus amigos cristianos y se metió al agua ardiente, pero esto inmediatamente le provocó la desaparición.

Cuenta la tradición que del cielo descendieron 40 ángeles, cada uno con una corona, pero un ángel se quedó intentando encontrar a quien ofrecer el premio, pues uno se había rendido. Un guardia, al notar que los mártires seguían rezando y cantando himnos, chilló: “Yo asimismo creo en Cristo”. Él asimismo acabó en el lago, el ángel se acercó y le entregó la corona del calvario.

Los soldados anticristianos invitaron al mucho más joven de los mártires a desanimarse, pero su madre lo instó a permanecer leal. Al amanecer, sacaron vivos a los mártires del lago, les rompieron las piernas y los dejaron fallecer.

El comandante del ejército ordenó abrasar los cuerpos, pero de alguna manera el menor sobrevivió y murió en los brazos de su madre. La mujer recogió tantos como ha podido, los puso en un carro y los llevó a un espacio seguro. Es impresionante la fuerza espiritual de esta madre, que animó a su hijo al calvario.

Los cristianos de Oriente festejan la celebración de estos mártires el 9 de marzo, fecha en la que dieron su historia, mientras que en Occidente su celebración es el 10 de marzo. Esta celebración coincide con la Cuaresma para animar a los fieles en el sendero de la fe.